El Diario Montañés, 18 de diciembre de 2005.
(www.eldiariomontanes.es)

Cerca de 500 imágenes recorren 'La Cantabria de Gustavo Cotera'

La editorial cántabra Valnera inaugura una nueva colección con un volumen ingente, compendio espectacular de la labor artística del gran creador La obra, que sale a la luz, el próximo jueves será presentada en el Ateneo el día 29

G. BALBONA/SANTANDER
La presentación fácil es aquella que recurre a la etiqueta: Gustavo Cotera, etnógrafo y dibujante. Pero tras la obviedad necesaria se revela y aflora la dimensión verdadera de un ilustrador/pintor perfeccionista, entregado al estudio, reflejo, descubrimiento y reivindicación de los entresijos populares y tradicionales de su tierra. Y junto a esta dedicación de cerca de cuarenta años, que ha dado celebrados frutos que configuran ya una reconocible y seductora iconografía de Cantabria, surgen otras facetas del creador inquieto.

Ahora, que vive en apariencia retirado en la localidad de Fresnedo de Rudagüera, la vitalidad de su obra -por primera vez recopilada mediante este volumen- desmiente cualquier alejamiento. 'La Cantabria de Gustavo Cotera', un libro ingente configurado por cerca de quinientas ilustraciones, devuelve la mirada sobre una obra que abarca cuatro décadas de producción artística a través de una variada riqueza ilustrativa y documental.

Gustavo Cotera es un referente de la cultura de la comunidad y tras ese merecido reconocimiento asoma el estudioso, el artífice del rescate de tradiciones desaparecidas u olvidadas, su poderosa escritura y su militancia de animalista que le ha llevado a protestar públicamente con frecuencia por el uso de animales en las fiestas populares. Este perfil plural también tiene su reflejo en la obra que publica esta semana la editorial cántabra Valnera, un itinerario espectacular que plasma la profusa creación de Cotera y el mundo que ha dibujado en el tiempo.

CREACIÓN PLURAL. Seis grandes ámbitos de estudio, rescate e ilustración de Gustavo Cotera integran el volumen. / DM

El nuevo libro, que verá la luz el próximo jueves y será presentado en el Ateneo el día 29, se estructura en seis apartados -cada uno de los cuales puede ser un libro en sí mismo- recopilación luminosa que plasma íntegramente la labor artística que Gustavo Cotera le ha dedicado a su tierra, es decir, «la mitología, la epopeya, tipos y costumbres, el traje popular, y la Cantabria cómica y varia».

En cifras, el cuidado y preciosista volumen comprende cuatrocientas sesenta y seis ilustraciones, agrupadas en doscientas cincuenta y seis páginas, que abren así, en la cada vez más consolidada y activa presencia de Valnera en el ámbito editorial de Cantabria, una nueva colección de libros, a modo de álbumes, en los que las imágenes prevalecen sobre los textos.

Libros exquisitos que compendian la obra de un autor sobre un determinado tema y en los que impera la belleza, sin por ello perder un ápice de rigor. En el volumen inaugural de esta nueva aventura cabe destacar la labor de maquetación del reinosano Jesús Allende Valcuende, que debió recortar pacientemente las imágenes para su integración en las escenas que recorren la publicación.

 

Un autor detallista

«Concienzudo, detallista y de elaboración lenta», como le perfila Benito Madariaga en el prólogo a la obra, la labor de Cotera con este nuevo libro de Ediciones Valnera se certifica como «la mejor colección ilustrada de aspectos básicos del pasado tradicional de nuestra región».

Madariaga refiere que es injusto considerarlo como un ilustrador a secas, «sin tener en cuenta su trabajo de reconstrucción a través del análisis literario y la expresión de la realidad».

No sólo se destaca su faceta documental en torno a datos sobre la ropa interior y el traje, el calzado o el tocado de cada época, las tradiciones o las leyendas, sino que esta compilación subraya su delicada obra de cartelista, que acerca una «iconografía bien meditada de profundidades clásicas, alejada de los temas idílicos tan al uso en las tarjetas postales».

La obra de Gustavo Cotera tiene, según Madariaga, «un bagaje científico donde nada aparece porque sí, ni ningún detalle es gratuito, todo tiene su razón de ser, incluso en los casos más irónicos», como el que se revela a través del apartado de la 'Cantabria cómica'.

Para Madariaga, el mérito principal de Gustavo Cotera reside «en sus cuidadas y populares reproducciones -con nadie se ha identificado tanto la gente como con los dibujos de sus mapas mitológicos-, que van más allá de la mitología, y se extienden también al costumbrismo y a la historia de la vida cotidiana cántabra».

Cotera, tal como queda de manifiesto en esta recopilación ilustrativa antológica, ha estudiado a fondo a Juan de Castañeda, a Mateo Escagedo, a Manuel Llano, a José María de Pereda, a Amós de Escalante o a Pérez Galdós, entre otros muchos, y ha consultado, además, una amplia bibliografía sobre libros de viajes y de estudiosos de fuera de Cantabria, tal como destacó su libro 'El traje en Cantabria', editado por EL DIARIO MONTAÑES.

Recreándose en el lenguaje, con humor y querencia literaria, Cotera se retrata en su prólogo de gran riqueza humanista, entre detalles y anécdotas: «pronto di muestras de dotes artísticas, pero, curiosamente, no dibujaba sino que recortaba sin pauta alguna, y, para pasmo de la familia y del señor cura, hacía girar el papel al contornear las siluetas, manteniendo fija la tijera, como estilan los recortadores de pro (...) con cuatro años cambié la tijera por el lápiz, pues tenía claro que, de grande, quería ser 'dibujor'

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